sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Cuál es la cualidad principal que buscas en otra persona?


Creo que es difícil decir que una busca una determinada cualidad en una persona. Cuando se conoce a alguien se lo acepta tal cual es, apreciando sus cualidades y tolerando sus defectos (cuando se puede). Sin embargo, puedo decir que aprecio especialmente a aquellas personas que piensan no sólo en el bienestar propio sino también en el ajeno. Aquellas que llevan a la práctica la enseñanza bíblica de "haz con los otros lo que quisieras que hicieran contigo". Me parece que personas así hacen más fácil la convivencia.
Por otro lado, también me encanta el sentido del humor. Adoro a una persona que me haga reír :-)
Saludos desde Quito (hoy es uno de mis días idales, estoy en viaje de turismo con una amiga)




Podría decir la sinceridad o la transparencia, porque eso es lo siempre pensé, pero ahora sé que lo que busco en alguien es que resuene conmigo, que mire hacia donde yo miro, que busque lo que yo busco. Y eso incluye la sinceridad y la transparencia. ¿Es mucho pedir?

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Cómo pasarías el día ideal?


Tengo en mi mente algunas variaciones de un día ideal:

1) Un día de paz y tranquilidad dedicada al cuidado de mí misma. Un spa relajante, mimarme en un gabinete de belleza (cabello, manos, pies y piel) y luego tener una reunión con mis amigas, donde haya comida, bebida y karaoke, además de las conversaciones y chismes de siempre :)

2) Un día de paz y tranquilidad con mis hijas (esto si es una utopía jajajaja). Contarnos nuestras cosas, leer, jugar, reirnos un buen rato, comer, ver películas, etc.

3) Un día de viaje y aventura con mi familia y amigos. Viajar a un lugar lejano, probar comidas nuevas, experiencias de riesgo, conocer sitios insospechados, tomar cien mi fotografías y todo lo que se pueda hacer en un día de turismo extremo.

Saludos y buen fin de semana


Mi “día ideal” ha ido cambiando con mis edades, pero en estos momentos creo que mi día ideal sería uno de invierno, en el que pase la tarde leyendo un buen libro y tomando un rico chocolate caliente, y la noche conversando con unos buenos amigos, de esos que nos hacen sentir tan bien con su compañía, alrededor de una buena cena que no haya preparado yo. Así de simple, o complicado, según se mire.

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Has ensayado una nueva manera de hacer algo cotidiano?


Qué buena pregunta! Debo confesar con tristeza que la respuesta es no. En ocasiones las cosas del día a día las hago de manera tan mecánica que ni me detengo a pensar si existe una manera mejor o diferente para hacerlas.

Ahora que me pongo a pensar, seguro que existen mil maneras de abordar las cosas cotidianas y salir de la rutina. Por ejemplo, cómo despertar a mis hijas en la mañana: normalmente me acerco a sus camas, las llamo por su nombre y luego empieza la lucha para ver si se levantan o no. Pensando otras maneras, podría ser que las despierte haciéndoles cosquillas en los pies, con un beso, con un balde de agua fría (no hay que ser tan delicados siempre jajajaja) y otras cosas por el estilo.

Me ha gustado el ejercicio que propone esta pregunta. Haré un par de propósitos para aplicarla: empezar a despertar de manera diferente a mis hijas y variar los caminos de recorrido a mi trabajo (siempre que el tiempo me lo permita, no olviden que soy impuntual).



Pues estoy intentando aprender un nuevo idioma de forma autodidacta, y eso nunca lo he hecho. Aprender idiomas sí, es parte de mi cotidianidad, pero aprenderlo sin un profesor presente es un nuevo giro a la tuerca. 

Recién hace dos o tres días me corté el cabello. Siempre lo hago yo misma, dando tijeretazos a diestra y siniestra hasta que se me cansan los brazos, pero esta vez busqué asesoramiento en videos de youtube y aprendí a degrafilarme las puntas. Y como co-creadora de mi mundo, vi que eso era bueno. :) 

En la cocina suelo inventar porque no me gusta comer siempre lo mismo, pero el arroz con pollo del domingo fue especial, fue una manera nueva de: 
1) hacer comida tradicional cubana, que tiene mucho más que el picadillo a la habanera y el potaje que suelo hacer, y 
2) hacer pollo, que no siempre hay que comerlo en salsa, ¿verdad? 

Ah! Y estoy intentando una nueva distribución de mi tiempo, a ver si así me alcanzan las horas para todo lo que quiero hacer, pero no sé si esto cuenta como respuesta.

En general trato de cambiar las cosas de vez en cuando. Me gustan las rutinas, pero incluso ellas necesitan un giro con cierta frecuencia para no morirme del aburrimiento. El letargo es uno de mis enemigos jurados y un pequeño cambio suele abrirme los ojos a las maravillas del día a día.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Qué has hecho de lo que no estás orgulloso?


Esta respuesta no tengo ni que pensarla dos veces: enojarme tanto que hasta pierdo el control.

Me ha pasado en algunas ocasiones y realmente es algo muy vergonzoso, pues luego de que pasa la tormenta me arrepiento de las cosas que dije y de mi reacción.

Definitivamente esto es algo de lo que no estoy orgullosa.




Varias cosas he hecho de las que no estoy orgullosa. De las confesables, seleccionaré solo tres: 
  • Cuando terminé el preuniversitario, mis padres me pagaron clases particulares orientadas a los exámenes de ingreso en la universidad y yo malgasté ese tiempo divirtiéndome con amigos. Es decir, no estoy orgullosa de haber engañado a mis padres. Lo de no haber entrado en la uni tampoco me hace muy feliz, pero eso siempre tiene solución. Por suerte, nunca he dejado de estudiar y aprender. 
  • No haber podido ver y abrazar a mi padre antes de su muerte. Eso me hace sentir la peor de las hijas. 
  • Mi tendencia a dejar las cosas a medias, a no terminar lo que empiezo. Ya estoy trabajando sobre esto, pero es ciertamente de las cosas por las que menos orgullosa me siento. 
Ufff! Esta sí fue una pregunta para exprimirme el alma…

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Quién o qué te impresiona? ¿Por qué?


¿Qué me impresiona? Qué pregunta más difícil, porque hay muchos hechos que me impresionan, bien sea por bien o por mal, y ante los que es complicado permanecer ecuánimes. Procuraré mencionar un par de ellos.

* La maldad de algunas personas. Cuando veo acciones realizadas por el hombres que perjudican a los demás, a veces sin una razón aparente, no puedo dejar de sentirme impresionada. Y si bien soy conciente de que en algunos casos puede haber una respuesta racional a este comportamiento, no por ello deja de estremecerme el comprobar que podemos llegar a ser artífices de monstruosidades inimaginables.

* El sacrificio de otros tantos. Personas como la madre Teresa de Calcuta y otros voluntarios que han consagrado sus vidas al servicio y ayuda a los demás me impresionan y me conmueven hasta las lágrimas. Sólo puedo imaginar el enorme amor que llevan en sus corazones y que derraman sobre desconocidos que claman por ayuda. Son realmente personas impresionantes.

* Por último, me impresionan las personas extremas: las que son las más rápidas, o las más grandes, o las más pequeñas, o las más hábiles, etc. en alguna situación. Es que yo me considero tan del montón, que realmente me llaman la atención aquellos que sobresales de los demás.

Esta pregunta me ha obligado a pensar mucho, pues normalmente no me detengo a reflexionar sobre las cosas que me impresionan, pero ha sido un buen ejercicio. Lo tendré más en mente cuando me siente a mirar al mundo pasar delante de mis ojos.

Primero lo primero: ¿qué entiendo por una persona impresionante? Alguien que deja una fuerte y duradera impresión en mí por algún motivo. Hay mucha gente a la que admiro y que, por supuesto, me marcan, pero eso es diferente. Aquí seré muy selectiva y, aunque deje sin mencionar a mucha gente valiosa que he tenido la suerte de conocer, hablaré solo de una persona muy especial. 

Se trata de Veli, una señora menudita, de cabello blanco y pequeños ojos azules. Tiene no sé cuántos años, casi un siglo. Vivió la segunda guerra mundial y hasta estuvo recluida en un campo de concentración nazi cuando niña. Al salir decidió hacerse enfermera para ayudar a la humanidad (se le humedecen los ojos al hablar de los horrores que ha visto). Nunca ha dejado de viajar y conocer mundo, y conserva aun esa curiosidad infantil que le permitía mirar las calles de Barcelona con una intensidad tal como si quisiera grabarse todos sus detalles en el alma. Veli tiene la mirada más inteligente, los gestos más humildes y la sonrisa más linda, franca y alegre que he visto nunca. Una mañana de paseo en su compañía fue suficiente para que la considerase una de las personas más impresionantes que he conocido.

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Qué lección(es) sacas del día de ayer?


Los domingos son días que suelo dedicarle a mi familia y ayer no fue la excepción. La lección que podría extraer del día de ayer tiene que ver precisamente con la relación con mis hijas, y diría que es la importancia de compartir momentos juntas. Que sus días serán mejores si aprendo a no perder la paciencia con ellas y las corrijo con amor y no con gritos (aunque debo confesar que un buen regaño hace milagros jajaja).

Otra lección es que debo ser más cuidadosa con las tareas de mis hijas. Ayer se supone que ya había terminado todas sus tareas y nos fuimos a pasear, y cuando volvimos resulta que aún tenía pendiente una tarea más... díganme que no dan ganas de ahorcarla jajajaja.

Saludos y que tengan un excelente inicio de semana :)




Ayer vinieron unos amigos a comer, y en situaciones así siempre aprendo mucho tanto de las charlas que tenemos como de mis propias acciones. De ayer seleccionaré sólo lo que aprendí respecto a la comida: 

El libro sagrado
de la cocina cubana
  •  En cuanto a los preparativos: si quieres agasajar a tus invitados con comida típica de tu tierra, no puedes dejar de tener al menos un libro de recetas tradicionales porque la memoria y la falta de costumbre te pueden jugar una mala pasada -¡bendita seas, Nitza Villapol!
  • En cuanto al menú (cubano): el arroz con pollo queda bien aunque se te olvide ponerle el vino seco; el relleno para papas debe tener mucho sabor o resultarán sosas; los tostones siempre tienen el éxito asegurado. 
  • En cuanto a la cantidad: no hace falta preparar comida para un regimiento si solo son cuatro a comer, pero de vino no puede haber menos de tres botellas. 
  • En cuanto al sentido último: una buena comida y un buen vino no son nada más que un vehículo para la comunicación. 
En otro orden de cosas, viendo unos vídeos musicales y unos fragmentos de películas aprendí que los cubanos -todos- siempre llevamos la figura de Martí a cuestas, no importa si estamos a favor o en contra.
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Disculpen el retraso en contestar sus comentarios, pero entre la comida y sus preparativos tuve un fin de semana en el que no me quedó ni un minuto libre. Ya hoy los contesto todos. ¡Gracias por acompañarnos!

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Estás estudiando o aprendiendo algo nuevo?


Me gustaría dar una respuesta cliché, decir que todos los días la vida se encarga de enseñarme algo nuevo y que cada amanecer es un aprendizaje para ser madre... pero como yo no soy así, no lo diré jajajaja.

Por el momento no estoy estudiando ni aprendiendo absolutamente nada. Tuve la propuesta del director de la carrera de la U donde enseñaba para que haga una maestría, a fin de poder continuar en la enseñanza de tercer nivel, pero definitívamente no es el momento en mi vida para hacerlo. Estoy tan ocupada que robarle un fin de semana a mi tiempo me parece un crimen, no se diga el tiempo que le robaría a mis hijas.

Pero por supuesto que hay cosas que me gustaría (y necesito) aprender:
  • Inglés. Tengo apenas un nivel entre básico y  moderado y muy pronto no seré capaz de ayudar a mi hija, que está en colegio bilingüe, en sus tareas de inglés.
  • Cocina. Me encantaría saber cocinar sin tener que aprender, pero como esto no me parece posible creo que dejaré la cocina jajajaja.
  • En ocasiones, aprender a decir no, ¿habrá un curso para eso? Si se enteran me cuentan :)


Pues sí, y no sabe qué alegría me da constatarlo. No hay vida más triste que aquella en la que el aprendizaje ha caído en letargo, y sé por qué lo digo. 

Estoy retomando mi estudio de japonés y mi práctica de pintura, aprendiendo nuevas formas de encuadernación y perfeccionando las que ya conocía, y estoy asomándome a un nuevo idioma, el portugués, por el placer de leer un día a Saramago en su lengua original.

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Qué entiendes hoy en día acerca de tu vida que no entendías hace un año?


He entendido que debo cuidarme. Que mi fortaleza física depende sobre todo de lo bien o mal que trate a mi organismo. He entendido que matarme de hambre con tal de no perder ni un minuto de tiempo por el trabajo no ayuda a nadie y si perjudica a alguien: a mí. He entendido que si yo me enfermo el trabajo no me va a devolver la salud.


Así que a partir de este año tomé la decisión de cuidarme un poco más. De detenerme y darme el tiempo necesario para alimentarme, para consentirme (esto último más raro, pero empiezo a hacerlo), para descansar. Creo que mi cuerpo me lo va a agradecer. 



Que hay personas tan importantes para uno que siempre están a tu lado, sin importar si hace un siglo no las encuentras cara a cara, y que el vacío que deja su ausencia total es inconmensurable.

Que lo único tristemente irreversible es la muerte.

Que después de haber aprendido a disfrutar los placeres de la vida en contacto con la naturaleza, será difícil readaptarme a vivir en una ciudad si un día debo hacerlo. 

Que la inmadurez llega un momento en que deja de ser admisible, y la necesidad de la responsabilidad se hace imperiosa.

viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Cuál es el cambio más grande que has hecho en tu vida en el último año?

Definitivamente el cambio más grande que ocurrió en mi vida durante el último año tuvo que ver con la modificación en mi estado civil. Ahora oficialmente como divorciada.

Y si bien es cierto no implicó un cambio sustancial en mi forma de vida, pues ya tenía mucho tiempo viviendo sólo con mis hijas, si implica muchos cambios en el aspecto emocional y también legal.

En el primero de los casos es dejar atrás, oficialmente, una etapa de mi vida. Independientemente de lo bueno y de lo malo que pude haber vivido, es un periodo que llegó a su final y que al mismo tiempo marca un inicio, ¿de qué? no podría decirlo exáctamente, pero empiezo una etapa diferente.

En el caso de los cambios legales, mucho más práctico, implica poder volver a adquirir bienes que sólo me pertenecerán a mí, poder hacer trámites diversos sin necesitar una segunda firma, cortar el riesgo de tener que pagar una deuda que no ha sido adquirida por mí por el hecho de ser el cónyuge, y otras cosas por el estilo.

Créanme que lo pensé mucho antes de sincerarme con esta pregunta, pues sentía que me estaba exponiendo mucho, pero creo que es parte del cambio, no sólo vivirlo, sino también asumirlo y afrontarlo. Gracias por estar allí para compartirlo conmigo.


Un cambio grande y terrible que no he hecho ni he querido pero no por eso ha dejado de sucederme, ha sido la pérdida de mi padre. 

Un cambio grande que tampoco he hecho pero que sí he querido y por el que me alegrado mucho, y que me ha sucedido en la medida en que lo que le sucede a mi esposo me sucede a mí (por aquello que apuntaba Saramago de que un matrimonio está compuesto de tres personas: la esposa, el esposo y esa tercera persona que conforman los esposos juntos), es la obtención del grado de doctor de mi esposo. Falta esperar los cambios que esto obligatoriamente traerá consigo. 

Ahora, un cambio grande personal, que haya provocado yo… mmmm… eso está más difícil de contestar. Salvo el haberme decidido a tomar un curso de conocimiento por mí misma, y el haberme decidido a abrir este proyecto con Loly a pesar de lo expuesto que puede resultar, el resto de mi vida ha continuado con la línea tranquila de arte, estudios y lecturas que traía ya hace varios años. ¡Qué aburrido! ¿No? Pues no. Agradezco tener tiempo para dedicarme a lo que me gusta. :)

jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Tienes un plan para mañana?


Suelo tener un plan para cada día de trabajo. Mi jornada laboral no es en oficina sino en la calle, visitando clientes, y es mandatorio enviar una planificación a mi jefa sobre mis actividades del día, así que puedo decir que tengo algo de orden en mi vida :)

Para mañana... (hoy jueves) tengo planificado trabajar la mayor parte del día, con un receso al mediodía para almorzar en casa y ayudar a Daniela con sus tareas escolares. Luego vuelvo al trabajo y finalmente,en la noche, recoger a mis hijas de casa de mi mamá y volver a mi hogar.

Como ven, nada del otro mundo, pero es una rutina que me gusta y me hace feliz (aunque me saque el aire).



Hoy voy empezando mi día, así que mejor pongo el plan de hoy porque el de mañana, como el de cada viernes, está complicado...

Cuando acabe de escribir esto, responderé los comentarios de ayer, pintaré algo (estoy intentando pintar un poco cada día) y para entonces ya será hora de preparar la comida. Luego toca darle de comer a los gatos, comer nosotros, y salir a recoger moras. De regreso, descansar un poco, hacer mermelada con las moras recogidas y, mientras se va cociendo, estudiar algo de japonés. Al final, si me da tiempo -que siempre me queda algo- leer. Todo esto con pequeñas escapaditas a internet para ver el correo, las redes sociales, este blog...

Para terminar el día tengo una rutina establecida: una hora de ejercicios, un buen baño, una macedonia de frutas como cena y algún fragmento de peli (ahora estamos viendo la serie "La hora de Agatha Christie") antes de dormir.

Es mi rutina actual de lunes a jueves. Los fines de semana la cosa se complica un poco.

Sí, es pedirle mucho a cada día pero mejor tener un plan extenso que ninguno, digo yo. Cuando agregué esta pregunta en el proyecto estaba pasando por un período en el que no tenía planes y pasaba horas enteras navegando sin objetivo en la red. Al final de la jornada sentía que había desperdiciado mi día y no hay nada que me haga sentir peor. Ahora ya tengo proyectos entre manos y eso le da vida y orden a mi vigilia.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Qué te hace sentir atractiva?


¿Qué me hace sentir atractiva? No lo tuve que pensar dos veces, lo primero que vino a mi mente es un vestido y un par de zapatos de tacón alto. Es que me siento tan bien cuando los uso que creo que eso se proyecta a los demás. Ya en segunda instancia pienso en una conversación chispeante, con una persona con la que has hecho click de inmediato. Ese ir y venir de opiniones, bromas, conocimiento, etc. me hace sentir muy bien. Por último, y no por ello menos importante, ¡cómo no sentirte atractiva cuando recién sales de la peluquería! con tu melena al viento, lisa, brillante y bien portada. Es que es como ser reina por un día jajajaja. Hoy no estoy muy profunda eh, es que esta pregunta me parece hecha para relajarse y divertirse.



He de confesar que no más leer la pregunta de hoy comencé a sonreír. ¿Por qué seremos tan vanidosos? A ver, a lo que íbamos. ¿Qué me hace sentir atractiva?: 

  • Mi cabello. Antes era mi peor enemigo pero desde que aprendí a amarlo, o sea, desde que conseguí los productos apropiados para que luzcan sus rizos sin parecer perennemente desgreñada, se ha convertido en una de mis “armas”. Si mi cabello tiene un buen día, yo tengo un buen día y hasta me siento atractiva, así de sencillo. 
  • La ropa. Me gusta la ropa cómoda, pero como mejor me siento es usando ropa que marque mis curvas, que muestre mi feminidad. Si llevo tacones, ¡aún mejor! No hay nada que me haga sentir más atractiva que el sonido de mis tacones, o casi. 
  • Mis domingos de “terapia”. Nada mejor que un baño largo y relajante con exfoliación incluída y un poco de atención en pies y manos para que al día siguiente me sienta que puedo con el mundo. 
  • La mirada de mi esposo en esos momentos en que, después de una década juntos, aún logro sorprenderlo. 
  • Un piropo oído (o leído) al pasar, no importa si grosero o no. ¡Eso le levanta la autoestima a la más pinta! 
  • Y esos días en que, quizá por el momento del ciclo hormonal o sabe Dios por qué, pero me levanto “con el lindo subí’o”, como dicen en mi tierra. No creo que en realidad sea más linda o más fea un día que otro, pero en esos días me siento reina. 

En conclusión: en mi caso lo de sentirme atractiva, salvo este último punto, viene de fuera. ¿Tendré que cambiarlo?

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Aviso parroquial: Hemos decidido publicar nuestras respuestas juntas a partir de hoy, para comodidad de ustedes y de nosotras. ¿Qué les parece?

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Qué no te gusta hacer y sin embargo lo haces una y otra vez?

Ufff, hay tantas cosas... pero voy a destacar dos: 1) Impacientarme y explotar. Es algo que aborrezco porque no sólo me hace daño a mí, sino también a quienes me rodean. Realmente me avergüenza esta situación, por ello estoy en un plan personal de tratar de controlarme, sobre todo con mis hijas, para no perder la paciencia, enojarme y terminar gritándoles. 2) Llegar tarde a todas partes. Esto de la impuntualidad es un problema para mí. Por más que me levante más temprano o que empiece a hacer las cosas 10 o 15 minutos antes que lo usual, siempre termino llegando retrasada... o a tiempo, pero para ello le he hecho la competencia a cualquier campeón de fórmula 1 mientras conduzco. Tendrá que entrar también en el plan de mejoras. Espero que, al terminar este proyecto, pueda mirar atrás y haber corregido este par de situaciones que tanto malestar me causan.

¿Qué no te gusta hacer y sin embargo lo haces una y otra vez?

Enojarme. No me gusta nadita enojarme y menos con aquellos que me quieren y me acompañan en este camino de la vida, pero mi naturaleza es encenderme al menor incidente. Con el tiempo he aprendido a controlarlo un poco, por respeto y amor a los demás, y por respeto y amor a mí misma porque, a fin de cuentas, ¿qué es el enojarse sino una reacción automática? Me aprietan una tecla y reacciono instantáneamente, como si fuera un robot. Y si algo me debo es aprender a comportarme como un ser humano y eliminar todo tipo de reacciones robóticas, considerar cada respuesta antes de soltarla. Trabajo difícil para alguien explosiva como yo, pero no imposible. 

Otra cosa que hago y que no me gusta nada es quitarme responsabilidades de encima, no quitarme trabajo sino responsabilidades. A los 36 años esta actitud de sentirse más cómoda si las decisiones las toman otros es de una inmadurez extrema. Tengo que trabajar sobre esto. 

Hoy ha sido un día de autoanálisis.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Qué cambiarías de las últimas 24 horas?

Mmmmm, esta pregunta me pone a revisar mis últimas 24 horas y creo que voy a contestar una nimiedad, porque el día de ayer fue un día bastante apasible y agradable. Salí con mis hijas y luego nos pasamos en casa el resto de la tarde, haciendo tareas y pasando el tiempo.

Así que lo que cambiaría de mis últimas 24 horas sería lo que comí en el almuerzo, compré un plato llamado "seco de gallina" en un restaurante y estuvo francamente malo, me arrepentí de haberlo comprado. Así que eso sería lo único que podría haber cambiado de estas 24 horas y que depende netamente de mí.

Por otro lado, los vecinos felinos de los que le hablé a Elena hace pocas horas, ayer hicieron de las suyas y no me dejaron dormir en toda la noche, entre sus maullidos y sus carreras y peleas encima de mi techo, me tuvieron en vela y amargándome parte de la noche. Si hubiera estado en mis manos, los habría hecho desaparecer... (no me pregunten cómo jajaja).

Saludos

¿Qué cambiarías de las últimas 24 horas?

Esto no tengo ni que pensarlo mucho: Si en las últimas 24 horas o en los últimos 24 días le hubiera dedicado a Internet la mitad del tiempo que realmente le dedico, ya hubiera terminado los dos libros que estoy leyendo y hubiera hecho un montón de cosas más.

Pero –ahí viene la justificación- con este calor que hace, es más cómodo quedarse navegando en la web, leyendo cositas por aquí y por allá, viendo fotos de gatitos lindos por acullá, o chateando con alguien, que tomar la firme decisión de cerrar el ordenador y ponerme a hacer algo diferente.

La verdad es que aunque el verano no es mi mejor época para la toma de decisiones, tampoco es razón suficiente para mantenerme en el letargo.
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“Ahora que lo has visto así, por escrito y fríamente, ¿no crees que es hora de hacer algo al respecto?”, dice la voz de mi conciencia.
 “Pero mantenerse informado no es tan malo, ¿no?”, deja caer como al descuido la otra voz, la seductora, que habita en mi cabeza.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Qué te hace rara ante los demás?


Comienzo el proyecto con esta pregunta y de entrada lo primero que se me ocurre es que lo que me suele diferenciar de los demás es mi gusto por la lectura. Tristemente, leer no es un hábito muy extendido en mi medio, y mi apego por los libros suele llamar la atención, más aún el invertir mi dinero en comprarlos. Podría calificar como rara al preferir, en ocasiones, leer a socializar con los demás, sobre todo si no los conozco. No soy la típica persona que en un sitio de espera lleno de gente se pone a conversar con todos los que le rodean, yo prefiero sumergirme en una lectura, y realmente me puede colmar la paciencia que personas que me ven leyendo quieran entablar conversación conmigo, como para "salvarme" del aburrimiento.

Otra cosa que no sé si calificará como "rareza", es que me gusta probar alimentos diferentes y poco comunes, lo que me ha llevado incluso a comerme un chontacuro, esos gusanos que son tan apetecidos en el oriente ecuatoriano. 

Y aunque en estos tiempos tener conciencia verde está cada vez más generalizado, creo que todavía causa extrañeza mi manía de querer reciclarlo todo: de recoger botellas plásticas en la calle, de pedirle a todo el mundo que guarde el papel que ya utilizó para enviarlo al reciclaje, que rechace las fundas de los comercios para llevar lo que compré en las manos o en la cartera. Creo que es una de mis comportamientos que más miradas asombradas (y pensamientos de "esta está loca") ha provocado.

Y bueno, tal vez tenga una que otra rareza más que yo no he detectado, pero tampoco creo que sean muchas, nunca he sentido que sobresalga particularmente por sobre el resto de la población.

Saludos

¿Qué te hace “rara” ante los demás?

La pregunta más difícil probablemente… ¡Empezamos bien!

Creo que todos somos raros en la misma medida en que somos únicos, pero al mismo tiempo creo que todos somos semejantes, muy semejantes, y en ocasiones esas “rarezas” individuales me parecen hasta mentira. Pero, a lo que vamos: hoy, en este momento, ¿qué me hace “rara” ante los demás? 

Eso depende. 
  • Me gusta leer, pasarme horas en silencio con un libro en las manos. Eso seguramente me hace parecer rara a los ojos de mis vecinos que no conciben la vida sin sonido. 
  • Nunca supe mentirle a los hombres de mi vida, ni hablarles de otra forma que no fuera con el corazón. “Eres la mujer más rara que conozco”, me decía mi madre a este respecto. 
  • Me gusta la vida tranquila que llevo, vida campestre casi bucólica que estoy segura que parece rara para el que vive en la ciudad con todas las ofertas que esta pone al alcance. 
  • Me pesa comprar algo nuevo –porque con esta crisis no se puede andar gastando-, pero ni me cuestiono el alimentar a los gatos callejeros que vienen a diario a mi puerta. Estoy segura que muchos de mis conocidos lo encuentran raro. 
  • Creo que mi principal “rareza” actualmente es no ser feminista, no abogar por una independencia de género. Tampoco abogo por una esclavitud de la mujer bajo el hombre, sino por la igualdad de la desigualdad. No somos iguales las mujeres y los hombres, y estoy feliz de que así sea, de que cada cual pueda tener su desarrollo individual, desenvolver su potencial hasta las últimas consecuencias, sin tener que estarse comparando con el otro ni compitiendo con él. Parece lógico, pero me ha traído más de una discusión sobre todo con mis amigas. Definitivamente, eso me hace rara entre ellas. 

Y ya está, que no quiero pasarme de “rara” el primer día.