Un montón de cosas:
Mis hijas por sobre todo, nada me hace más feliz que tenerlas a mi lado, abrazarlas, besarlas, sentir su amor. Nada se compara con eso en todo el mundo. Nada.
Mi familia en general. Los disfruto muchísimo, quiero a cada uno con su particular forma se ser. Mi mami con su predisposición a ayudarme siempre, a seguirme cuidando a pesar de mi edad, expresándome amor con cada uno de sus actos. Mi hermano, incondicional, siempre conmigo, dándome ánimos, no podría haber deseado un hermano mejor. Mis tías y tíos, mis primos, todos, me encanta mi familia.
Mis amigos, pero sobre todo mis amigas. Reunirme con ellas es saborear buenos momentos, felices casi siempre, e infelices cuando nos ha tocado, pero estar con ellas es felicidad.
Mi trabajo, hacer lo que me gusta es felicidad.
Mi entorno, mi ciudad no es la ideal, le falta mucho para serlo, pero es el sitio donde vivo y donde me siento feliz.
El mundo virtual, pero no cualquiera sino éste, donde he encontrado personas valiosas que me hacen sentir parte de su mundo y de sus intereses.
La lectura, las risas, las conversaciones, las bromas, los viajes, la aventura, muchísimas cosas, más de las que puedo contar.
Qué me hace feliz, hoy me preguntan,
y me sorprende mi expresión confusa...
Cuando se es feliz no se vislumbran
los motivos de la felicidad.
El abrazo cuando lo necesito,
las palabras bien dichas al oído,
el sonrojo que acompaña la sonrisa,
la imaginación que galopa ya deprisa.
Un buen libro de papel entre mis manos
acompañando el café de la mañana;
mis pies, a menudo descansando
en el alféizar, bajo el sol en mi ventana.
La tranquilidad de mis jornadas
que no es rutina sino cauce armonioso;
las mareas de mi pecho tormentoso,
complemento sutil, nota esperada.
La lluvia tropical, cálida, ardiente,
corriendo libremente por mi frente.
El aire frío que abre mis pulmones,
los árboles, si me hablan, y las flores.
La música que resuena con mi alma,
que hace danzar mis confines a su ritmo.
La compañía, el baile, los amigos,
los viajes, las comidas y las charlas.
Podría seguir así, al infinito,
no lo duden ni por un solo instante.
¿Es mucho, es poco, es todo constante?
Ser feliz es lo que importa, no el motivo.
(Disculpen el "exabrupto poético", estoy descubriendo que hay ideas que suenan mejor así.)