En general he estado de buen ánimo, tranquila y sin mayores corajes (lo cual no deja de ser un mérito en mí). Tal vez una mezcla de apacible y de buena predisposición podría describirme en esta semana (esperemos que la gente no se malacostumbre jajajaja)
Esta semana pasada he estado bastante inquieta, como siempre sucede cada vez que se acerca una fecha límite por acá. La carga de trabajo aumenta, yo me empiezo a quedar sin tiempo y esto me exaspera un poco. Si a esto le sumamos el final de mi ciclo hormonal, pues el resultado es una especie de volcán a punto de erupcionar por momentos. Por suerte tengo mis válvulas de escape, ¡y no saben cuánto las agradezco!





